Friday, February 08, 2008

Sergio Dorantes: De periodista internacional a víctima de injusticia mexicana

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — En otro país (quizá más "avanzado") Sergio Dorantes tal vez fuera una eminencia, una celebridad condecorada y admirada por propios y extraños.

De 1974 hasta 2003, Dorantes fue uno de los fotógrafos mexicanos más contratados por medios internacionales, como los periódicos ingleses The Sunday Times, The Sunday Observer, The Daily Telegraph, y la revista The Economist.

También trabajó para publicaciones norteamericanas como las revistas Time, Newsweek, el diario The New York Times, y francesas y alemanas como Paris Match y Stern.

Pero a pesar de su impresionante historial profesional, Dorantes, de 61 años, no es reconocido en México, su país, sino al contrario: Fue perseguido y acusado como uno de los peores criminales.

El cargo: Asesinar a su ex-esposa, Alejandra Patricia Dehesa Pérez Reguera, quien también era gerente de la oficina de Newsweek en México.

El cadáver de la mujer fue encontrado en su oficina, con una herida de cuchillo en el cuello.

En diciembre de 2003, se ordenó la captura de Dorantes como presunto autor del homicidio. Según la Agencia 50 del Ministerio Público, un testigo llamado Luis Eduardo Sánchez Martínez, afirmó haber visto a Dorantes salir apresuradamente del edificio poco después de cometido el asesinato.

Pero según Dorantes, él no tuvo nada qué ver con el homicidio. Sin embargo, sabiendo cómo se las gasta la "justicia" en México, prefirió huír a Estados Unidos en enero de 2004, donde solicitó su residencia y asilo político.

Más tarde, en diciembre de 2005, el presunto testigo se desdijo de su declaración inicial. Confesó que la fiscal María del Rocío García le pagó mil pesos para que inculpara a Dorantes del crimen, y así "poder archivar el caso".

El video donde el testigo Sánchez Martínez se desdice fue difundido por la cadena Televisa y está en internet.

Meses atrás, Dorantes me escribió para contarme de su caso y pedir que lo difundiéramos.

"Siendo inocente (...) dejé el país para poder investigar y defenderme de esta infame acusación que ha destruído mi vida y mi carrera", escribió.

Al recordar el día de la muerte de su ex esposa, Dorantes afirma que lo estuvieron interrogando por 9 horas en la delegación policiaca, y "constantemente intimidado por un grupo de 6 peritos, dos judiciales y el judicial a cargo, Alfredo Velásquez, quien me intimidó y me forzó a dar muestras de pelo y uñas".

Lo desnudaron, lo fotografiaron y le negaron acceso a abogado durante 4 horas de la interrogación.

"Todo el tiempo me repetían: 'Diga la verdad. Al final lo vamos a atrapar'", escribió Dorantes.

Según afirmó, ya ha probado su inocencia, "desenmascarando la conspiración en mi contra hecha por malos elementos de la (Procuraduria de Justicia del Distrito Federal), quienes pagaron a un 'testigo' para que declarara en mi contra. Este testimonio es la unica evidencia en mi contra y por la cual el Juez 24 Penal, giro orden de aprehension en mi contra".

"No hay ninguna otra evidencia en mi contra. No hay huellas digitales, cabello, DNA, sangre, nada, solo el testimonio del 'testigo'.

En Estados Unidos, Dorantes vivió tres años, hasta que en febrero de 2007, fue detenido por marshals norteamericanos en San Francisco, a petición del gobierno mexicano que pedía su extradición.

Fue trasladado a una prisión federal de alta seguridad en California, donde duró encarcelado más de seis meses, tras lo cual fue liberado bajo fianza.

Según relató Dorantes, los jueces norteamericanos Joseph Spero y Martin Jenkins coincidieron que su caso tenía "varias serias irregularidades", entre ellas "fabricación de evidencia", y detuvieron hasta abril una audiencia para su extradición, pendientes a que el gobierno mexicano presente pruebas más "convincentes" de su culpabilidad.

No sólo eso: En abril de 2007, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió la recomendación 7/2007 a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, al encontrar serias irregularidades en el caso, y la violación de los derechos humanos de Dorantes.

El caso no ha permanecido anónimo. En su sitio de internet, www.sergiodorantes.com, Dorantes enlista copias de reportajes, entrevistas y noticias de medios de todo el mundo que detallan su caso: Desde los principales periódicos y cadenas de televisión de México, hasta los diarios San Antonio Express-News de Texas, The Financial Times de Londres, El País de Madrid y otros.

Pero ni siquiera su fama, su prestigio, ni sus nexos con poderosos medios le evitaron a Dorantes caer en la telaraña de la (in) justicia mexicana, que le acabó costando la carrera y hasta la libertad.

Por cierto, ¿qué creen que le pasó a la fiscal María del Rocío García, que le pagó al testigo para declarar mentiras y "archivar" el caso rápido? ¿Fue sancionada, juzgada o al menos investigada?

Para nada: Fue "ascendida" a asesora especial de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.

Con todo, Dorantes fue afortunado. Tenía los medios y contactos para salir del país. Ha logrado atraer la atención internacional a su tragedia, y sonar la alarma de que la justicia mexicana quizá no sea tal.

Pero, ¿qué hay de la demás gente inocente a la que han acusado injustamente, y que no cuenta ni con los medios ni contactos de Dorantes?

¿Cuánta gente está purgando condenas en las cárceles mexicanas, acusados de delitos que no cometieron, denunciados por testigos fabricados a sueldo?

Si esto le hacen a un periodista tan renombrado como Dorantes, ¿qué se puede esperar de una persona que no tiene la facilidad de acceso a los medios internacionales, como usted o como yo?

¿Cuántos otros casos similares o peores pasan todos los días en México?

¿Cuántas vidas de personas buenas y trabajadoras son destruídas de un plumazo o por la corrupción o apatía de fiscales o jueces deshonestos o simplemente flojos como le tocaron a Dorantes, sin que a nadie le importe? ¿Cuántas familias han sido destruídas así?

Lo peor de este caso es que no sólo afecta a una persona individualmente, como pudiera ser Dorantes o cualquier otro, lo que de por sí ya es una tragedia.

No, también deja en ridículo ante todo el mundo la profesionalidad de la justicia mexicana.

De por sí la imagen que se tiene de México es de que aún impartimos la justicia a punta de pistola.

Y, desafortunadamente, parece que no andan muy errados.

www.cesarfernando.com



2 comments:

  1. SERGIO2:32 PM

    Si hay interes en mi caso, pueden comunicarse conmigo. Considero que defendiendome publicamente, posiblemente pueda ayudar a otros que se encuentra en la misma situacion que yo. Creo que alguien debe de tratar de detener a las autoridades de la PGJDF (Procuraduria Capitalina)en su practica de fabricar culpables y destruir la vida de ciudadanos honesto. Gracias

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  2. Gracias por tu comentario, Sergio. Ojalá tu caso se esclarezca pronto, y se te brinde un juicio justo, sin necesidad de que andes huyendo.

    No sólo por ti, sino por todos los mexicanos que dependemos de nuestro sistema de justicia.

    Espero que nos mantengas informados.

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