Friday, July 04, 2008

“Usted dispense”, tras 30 años cárcel en Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida – La foto de la agencia AP, dentro de lo trágico, no pudo ser más optimista: Un hombre de raza negra, vestido de impecable traje oscuro de cuadros, levantando las manos al aire en triunfo y alegría.

No era una foto de un partido de futbol, ni la imagen de un ganador de un millón de dólares. Ésta era la foto de un hombre mucho más afortunado.

Se trata de Patrick Waller, de 38 años, quien pasó más de 15 años en prisión tras ser hallado culpable por un tribunal de Dallas, Texas, de secuestro y robo en 1992.

El problema es que Waller era inocente.

Apenas este año, gracias a los avances de la ciencia, se pudo comprobar por medio de pruebas de ADN, que Waller no tuvo nada qué ver con los delitos.

“Me siento revindicado... me siento bendecido”, dijo Waller al salir como hombre libre, según la AP.

¿Porqué dije que Waller era afortunado, se preguntarán, si pasó 15 años encarcelado sin ser culpable?

Creo yo, por tres cosas:

1) Por haber vivido en el siglo XXI, donde hay ya pruebas genéticas que probaron su inocencia (Si hubiera vivido apenas 20 años antes seguro se habría podrido en las mazmorras y ni quién lo tomara en cuenta: “Otro negro criminal que finge inocencia”, dirían. O peor, si hubiera vivido 50 años antes lo hubieran colgado a un árbol y linchado a garrotazos, antes de ahorcarlo y quemarlo);

2) Por vivir en el Estados Unidos de hoy, donde las organizaciones de derechos humanos, los medios y la “sociedad civil” tienen tanto poder, que pueden actuar de contrapeso efectivo contra los excesos del gobierno (y aún de los errores y omisiones del sistema de justicia), y

3) Por no haber sido ejecutado ni asesinado en la cárcel. Vamos, Waller pudo haber sido inocente, pero su inocencia quizá pudo haberse probado demasiado tarde para poder salir por su propio pie. No sería el primer caso. Ni el último.

Pese a todo lo negativo, a Waller le fue bien: Aún es relativamente joven, está entero, y puede rehacer lo que queda de su vida. Si se pone listo, quizá hasta pueda sacarle provecho a su infortunio, tal vez vendiendo su historia para un libro o una película, o incluso demandando al estado de Texas por varios millones de dólares.

Pero al leer la historia de este caso difundida por CNN, un dato lo deja a uno frío: Con todo lo horroroso del caso de Waller, no fue el único caso. Tan sólo en Texas han sido 19 los casos de presos que pasaron años y hasta décadas tras las rejas por crímenes que no cometieron, y liberados gracias a pruebas de ADN... tan sólo en el condado de Dallas, Texas.

(Casualmente, la mayoría de éstos presos inocentes eran negros y pobres, como se ve en una una rápida revisión al sitio de internet de la CNN.)

Pero Texas, pese a ser considerado el estado más controvertido en el tema de la aplicación de la justicia, no está sólo. Desde 1989, en 32 estados de Estados Unidos se ha exonerado a 218 presos gracias a que pruebas de ADN comprobaron su inocencia, según The Innocence Project (“Proyecto Inocencia”), una organización legal sin fines de lucro dedicada a ayudar a presos pobres y olvidados a probar su inocencia.

En promedio, los presos exonerados por el Proyecto Inocencia pasaron 12 años en prisión, aunque hay casos terribles de personas que pasaron hasta casi 30 años, como James Woodard, quien en 1981 fue hallado culpable de violar y asesinar a su novia, y pasó 27 años de cárcel. En 2004 fue liberado gracias a que las pruebas de ADN comprobaron que él no cometió los crímenes, y salió de la cárcel a los 55 años, según reporte de CNN.

Charles Chatman, quien fue hallado culpable de violación con agravantes en 1981, pasó 26 años en prisión en Texas, y salió libre en 2008 a los 47 años de edad, gracias al ADN.

Billy James Smith pasó 19 años de cárcel por violación. Larry Fuller pasó casi 20 años. Wiley Fountain, 16. Eugene Henton, 22 años... Y así por el estilo.

Según el Proyecto Inocencia, de los 218 exonerados, 134 eran de raza negra, 59 anglosajones, 19 hispanos y 1 asiático. De los 5 restantes no se conoce su raza.

Lo peor: Dieciséis de éstos 218 presos exonerados se encontraban sentenciados a muerte. De no haber sido por el Proyecto Inocencia, los hubieran ejecutado. Las pruebas de ADN literalmente les salvaron la vida.

La pregunta obvia, es, claro: ¿Cuántos inocentes sí recibieron la inyección letal, por no haber tenido a su alcance una prueba de ADN?

¿Qué causa que un sistema de justicia como el de Estados Unidos —diseñado supuestamente con candados y trabas legales para evitar injusticias, lo que los norteamericanos alardean en todo el mundo— falle tan espantosamente a sus propios ciudadanos?

El Proyecto Inocencia advierte que el sistema necesita ser reformado urgentemente. Afirma que hay muchos errores en pruebas de laboratorio, en investigaciones forenses, en interrogación a testigos, en identificación de sospechosos... En el 77 por ciento de los casos exonerados, los testigos identificaron incorrectamente al sospechoso. Incluso se usaron confesiones falsas y declaraciones incriminadoras para encarcelar a una cuarta parte de los enjuiciados.

(Suena a estrategias de las policías latinoamericanas. Sólo faltan los toques eléctricos y el agua mineral en las fosas nasales.)

Pero no sólo las policías y los forenses han causado este problema. Según el Proyecto Inocencia, los abogados incompetentes también tienen su culpa: Defensores de oficio que no investigan, ni buscan pruebas, ni rebaten las acusaciones contra sus “defendidos”, por excesiva carga de trabajo o simple irresponsabilidad.

La organización cita casos de abogados que llegaban tarde o ni se presentaban a las audiencias, o que incluso llegaban ebrios o se dormían en pleno juicio.

Cuando estuve en la universidad, tomé algunas clases de Derecho. Una de las máximas que se repetían era: “Ningún sistema judicial es perfecto”. Como tampoco hay países perfectos. Eso lo sabemos todos.

Por eso me espanta que sistemas como el de Estados Unidos (del que muchos se quejan de que impone demasiadas “trabas” legales y burocracia para “castigar efectivamente a los culpables”) se encuentre por otro lado sumido en tanta incompetencia.

Me hizo recordar los esfuerzos que hay en países como México de “modernizar” el sistema judicial, copiando el modelo anglosajón de tribunales y de juicios orales con jurados. ¿Podrá México copiar lo bueno del sistema norteamericano, o como siempre se colará sólo lo peorcito?

Si en Estados Unidos parece que sólo se enjuicia y sentencia a los pobres y las minorías, como hemos visto (a pesar de que el sistema está diseñado para ser “justo” —ya saben, “todos son inocentes hasta probar lo contrario”), ¿qué se puede esperar si se mezcla con el sistema mexicano, donde los malos jueces, los policías corruptos, los agentes del MP ladrones y los abogados rateros cuando quieren amafiarse lo logran sin que nadie les ponga alto, ni siquiera sus colegas honestos o el mismo gobierno?

En México no hay negros (o al menos son muy pocos). Pero sí hay mucha corrupción, muchos casos de detenciones que se arreglan “con billete”. Y hay mucha gente pobre, y mucha gente indígena, que no podría pagarse (o “comprarse”, mejor dicho) una defensa digna —que a veces significa “soltar billete” al juez—, si le toca la mala suerte de caer en las telarañas de un sistema diseñado para destruírlo.

A menos, claro, que México trate de aprender de los errores que los gringos cometieron, y evite caer en ellos antes. Por ejemplo, aplicando sistemas como las pruebas de ADN desde el principio, y no esperar a que los presos pasen 10 ó 20 años en prisión y luego liberarlos con el tradicional “Usted dispense”. (www.cesarfernando.com)

Thursday, June 26, 2008

¿Esta preparado EEUU para tener un presidente negro?


DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO


Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- ¿Está preparado Estados Unidos para tener un presidente de raza negra?

Esta es una pregunta que mucha gente se hace en estos días, con la inminente nominación de Barack Obama como candidato demócrata a la presidencia.

Lo interesante y curioso, es que mucha de la gente que se hace esta pregunta ni siquiera vive en Estados Unidos.

Algunos amigos y conocidos mexicanos me han hecho esa pregunta, entre sorprendidos y escépticos. Y no falta alguien que haya comentado en foros de internet o de periódicos que "Obama nunca llegará a ser presidente", porque "los poderes fácticos no lo dejarán".

Acto seguido, comienzan a detallar conspiraciones, planes secretos y pactos "en altos niveles". Según ellos, los norteamericanos no quieren tener un presidente negro.

(Irónicamente, para estos "expertos", ni todas las encuestas, ni la mayoría de las elecciones primarias o los millones de votos ganados por Obama tienen validez. Para ellos es simple: Todo esto es una "pantalla". Los gringos no quieren un presidente de raza negra. Punto.)

La política racista que tuvo Estados Unidos durante casi toda su historia la sigue arrastrando hoy en día, más de 200 años después de terminada la Guerra Civil, y a 50 años de iniciada la lucha por los derechos civiles. A pesar de todos los esfuerzos, leyes y sanciones que existen.

Es una imagen injusta. En todo el mundo, quizá no haya otro gobierno tan preocupado y estricto contra el racismo como el de Estados Unidos.

Pero la mala fama se le quedó. Al menos fuera de sus fronteras.

Por eso, es comprensible la duda que tiene la gente de otros países ante lo que ven como inconcebible: Que un miembro de la hasta hace poco raza esclavizada, logre ser electo comandante supremo de sus ex amos.

Cierto, en Estados Unidos sigue habiendo racismo y extremismo. Hay grupos que no quieren a nadie, mucho menos a los negros. Pero igual pasa en otros países.

Y como en otros países, estos grupos son minoría, o se trata de individuos aislados. Cuando se trata de grupos conocidos o notables, son despreciados como parias, como le ha pasado al famoso Ku Klux Klan, cuyos miembros son tachados de locos y retrógrados.

Esto no es motivo por el que Estados Unidos no esté lo suficientemente maduro para elegir su primer presidente negro. Países mucho más racistas que Estados Unidos, como Sudáfrica lo han logrado, ¿se acuerda usted? Hasta hace muy poco tiempo, el gobierno de Sudáfrica apoyaba y fomentaba el sistema racista del "apartheid". Pocos años después, eligió a su primer presidente negro, Nelson Mandela.

Claro, hubo refunfuños y hasta protestas de los grupos racistas. Pero ni se asesinó a Mandela, ni hubo un "complot" para derrocarlo. Mandela tuvo su presidencia, y hasta fue criticado. Como a cualquier político.

Sudáfrica sigue allí, entera como siempre, y mejor que nunca, ya que dejó de ser considerada el país paria del mundo. Hasta la invitan a las Olimpiadas.

¿Porqué entonces Estados Unidos, con su enorme diversidad de razas, orígenes e ideas, no puede estar preparado para tener un presidente negro?

Algunos comentaristas de extrema derecha, como Rush Limbaugh, ya están poniendo el grito en el cielo. Porque afirman que una posible elección de Obama como presidente no significará el fin del racismo en Estados Unidos, sino al contrario, el aumento.

"Porque hoy cuando alguien se opone a una política propuesta por el presidente, no pasa nada. Uno puede criticar. Pero si alguien se atreviera a oponerse a una ley propuesta por el presidente Obama, de inmediato lo acusarán de racista", se quejó Limbaugh.

En contraste, algunos miembros de la propia comunidad negra se quejan de que Obama no es "suficientemente negro". Y citan como ejemplo el hecho de que su padre nunca fue esclavo ni descendiente de esclavos. Se trató en cambio de un profesor universitario nacido y criado en África, que nunca vivió en los ghettos de Chicago o Nueva York, ni sufrió la discriminación.

(Eso, sin mencionar que los abuelos y madre de Obama son de raza blanca y clase acomodada. En este sentido, el precandidato demócrata vivió una vida de niño rico, alejado de los barrios y la duras experiencias por las que pasan la mayoría de los niños afroamericanos.)

Pero pese a todos estos detalles, yo creo que Estados Unidos sí está preparado para tener un presidente no solo negro, sino católico, judío, y hasta mormón.

Pero aclaremos: Los Estados Unidos, con toda su diversidad y apertura, no son 100% tolerantes a todo. Hay un detalle que nunca aceptarían en su presidente: Ser musulmán.

Por eso, los antecedentes musulmanes de Obama (que él se esfuerza en todo momento por esconder o miniminar) son lo único que le causará verdaderos problemas en el futuro.

Que Alá nos agarre confesados. (www.cesarfernando.com)

Saturday, June 21, 2008

Que suba, que suba, que suba el precio de la gasolina...

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- En Estados Unidos todo mundo está chillando por culpa de los altos precios de la gasolina.

Ayer, le llené el tanque a mi carrito coreano de cuatro cilindros. Costo total: 40 dolaritos.

Apenas hace un par de años llenaba el tanque con menos de la mitad. Y se me hace como si fuera ayer cuando lo llenaba con apenas 10 dólares.

Eran los tiempos de las vacas gordas (O de las carteras gordas).

Hoy, veo en los periódicos y los sitios de internet de medios en Estados Unidos cómo la gente se queja, protesta, grita, maldice a Bush, a Arabia Saudita, a Exxon-Mobil, a Hugo Chávez y a quién no, porque cada vez que le echa "gas" a su Hummer tiene que pagar 100, 200 ó 300 dólares.

Y cómo exigen y aplauden que se permita la perforación de más pozos petroleros en el Golfo de México, en Alaska y hasta en Irak, con tal de "enseñarles una lección" a los "antiamericanos" de la OPEP.

Yo, en este caso, soy de la minoría. No sólo no me interesa que el precio de la gasolina aumente (aunque me duela el codo cada vez que voy a la gasolinería o al súper), sino que hasta lo aplaudo. Me alegra, me da gusto, me regocijo.

No, no estoy loco (o al menos no creo... Todavía). Mi actitud tiene mucho de sensatez.

Porque actualmente Estados Unidos y la mayoría de los países industrializados ya tienen la tecnología para crear fuentes de energía más confiables y duraderas que quemar cadáveres fosilizados de animales prehistóricos.

Yo sé que la gente se queja de que los autos híbridos y solares no tienen la tecnología suficiente para reemplazar a los motores a gasolina. Pero ¿no será porque se ha retrasado demasiado su desarrollo? ¿Qué hubiera pasado si hubieran comenzado a desarrollar esa tecnología hace 20, 30 años?

Pero no. Debido a que las fábricas de automóviles no veían "interés" ni "mercado" para vehículos híbridos y solares (o porque la gasolina era muy barata entonces, o por la fuerza cabildera de las coroporaciones petroleras) no se le dio énfasis a esta tecnología. Aunque los primeros automóviles que surgieron, allá a principios del siglo XX, eran eléctricos, se optó por usar motores a gasolina. Y hoy en día, cien años después, vemos el resultado.

Por eso, era necesaria una sacudida para que los gringos y los japoneses se despertaran, se dejaran de antiguallas y pasaran a la siguiente generación de motores.

No porque sean "conscientes" de proteger al medio ambiente, ni porque tengan "visión" del futuro.

No, simplemente porque a sus clientes les pegaron donde más duele: El bolsillo.

Y por eso me alegro. (www.cesarfernando.com)

Wednesday, June 18, 2008

"¡Extra! Inocente niña americana mata a tiros a perversos mexicanos ilegales" (Mejor cuéntenme una de vaqueros)

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida — Patricia Harrington era una inocente niña de 11 años, a quien sus padres habían dejado sóla de momento en su casa en el poblado de Butte, Montana, el pasado noviembre de 2007.

Pero Patricia no estuvo sola por mucho tiempo. Dos inmigrantes indocumentados decidieron invadir la casa... y quizá hacerle daño a la niña.

Lo que los “malvados ilegales” no sabían es “que Patricia había sido campeona de tiro desde los nueve años”.

Cuando los dos hombres — identificados como Ralphel Resindez, de 23 años, y Enrico Garza, de 26— intentaron invadir la casa por la puerta delantera, Patricia corrió a la habitación de su padre y tomó una escopeta calibre 12.

La niña le disparó casi a bocajarro a Resindez, quien cayó con herida fatal en el abdomen.
Garza recibió un balazo en el hombro izquierdo, y trastabilló hacia la calle donde murió desangrado.

Más tarde, se supo que Resindez iba armado con una pistola calibre 45 que se robó de otra casa que invadió. El ocupante de esa casa, David Burien, de 50 años, murió acuchillado en el pecho.

Esta historia no es mía. La transcribí casi palabra por palabra del inglés de varios sitios de internet donde circula.

“Una niña de 11 años, adecuadamente entrenada, defendió su hogar y a ella misma contra dos inmigrantes ilegales asesinos... y gana. Sigue viva”, declaró triunfante el usuario identificado como “Outdoors”, que puso la historia en los foros del sitio de internet del periódico The News-Press de Fort Myers, que publica el periódico GACETA TROPICAL donde un servidor es editor.

“Llamar a un extranjero ilegal un ‘inmigrante indocumentado’ es como llamar a un narcotraficante un ‘farmacéutico sin licencia’ ”, agregó el usuario.

La historia puso de plácemes a los extremistas. ¿Qué mejor anécdota puede haber, que la de una niña inocente (y “típicamente americana”, conste, no de raza negra ni hispana ni asiática), armada con una escopeta, que salva su vida y su casa contra dos delincuentes que, además, son inmigrantes “ilegales” y (¡peor!) latinos?

Esto reafirmaba las convicciones de los antiinmigrantes: Hay que sacar a los ilegales a tiros.

Pero hay un pequeñísimo problema: Toda esta historia es... totalmente falsa. Nunca existió ninguna Patricia Harrington, ni invasión a su casa por “perversos” inmigrantes “ilegales”, a los que mató a balazo limpio.

El propio periódico de Butte, The Montana Standard, se ha cansado de publicar en su website que todo fue una mentira. Y aún así, le siguen llamando por teléfono los fanáticos de las armas y los “Americanos Reales” para saber más.

“Eso nunca ocurrió”, dijo el sheriff de Butte, John Walsh, al reportero John Grant Emeigh del Montana Standard, según su sitio de internet.

¿Para qué entonces menciono la historia, si todo fue un invento?

Bueno, porque no falta algún ignorante que quiera “reafirmar” sus argumentos contra los inmigrantes usando historias como esta.

En la guerra de las mentiras, hay que estar preparados para en caso de que alguien nos salga con “pruebas” como ésta. Lo cual ocurre seguido.

A ellos, habrá ahora que responderles: Mejor cuéntame una de vaqueros... (www.cesarfernando.com)

Saturday, June 07, 2008

El "delito" de manejar siendo hispano

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- En algunas ciudades de Estados Unidos parece que hay un nuevo "delito" que puede acarrear detenciones de conductores y hasta cárcel.

No, no es conducir en estado inconveniente. Bueno, sí, pero este estado "inconveniente" no es alcoholizado ni drogado.

El "delito" es conducir en estado... hispano.

Varios casos se han dado a últimas fechas en el Condado Collier (con cabecera en la ciudad de Naples) en Florida, de agentes del sheriff que aparentemente detienen a conductores que tienen cara de inmigrantes. Sobre todo mexicanos y centroamericanos.

Sin motivo aparente, detienen sus autos y les piden licencia de manejo. Como si supieran que no traen.

Cuando el conductor no puede mostrar el documentos (porque en Florida, como en muchos estados del país, para tener licencia se necesitan documentos migratorios), el oficial lo multa o le decomisa el vehículo. Hay casos en los que el inmigrante ha ido a la cárcel.

El problema es que estos inmigrantes afirman que los detuvieron no por cometer infracciones, sino simplemente porque el oficial les vio cara de inmigrantes.

(Lo cual, según la ley, está prohibido. Es racismo. El término oficial en inglés es "profiling".)

Yo he recibido varias denuncias de este tipo. Ya publiqué por lo menos un caso, el del mexicano Juan Francisco Ramírez, a quien el 4 de abril un oficial del sheriff de Collier detuvo al manejar en Naples.

¿Su delito? La placa de su auto iba cubierta con un plástico transparente. Nada más.

El plástico no bloqueaba los números de la placa, como nosotros lo pudimos comprobar al ver el auto. Hasta fotos le tomamos y las publicamos el 18 de abril. Los números se veían claramente.

El chistecito le costó al Sr. Ramírez casi 500 dólares y una detención. Mas molestias, porque la empresa de grúas se negaba a devolverle el vehículo por no tener licencia.

El pasado jueves 29 de mayo, el Sr. Víctor Valdés, representante de la Liga de Ciudadanos Latino Americanos Unidos (LULAC), organización defensora de los derechos civiles de inmigrantes, citó a una rueda de prensa en el Centro Comunitario de Golden Gate en Naples para denunciar que él también ha recibido varias quejas de conductores inmigrantes detenidos sin motivo aparente por oficiales del sheriff.

Valdés mismo tuvo que interceder por el Sr. Ramírez para que le devolvieran su auto. Pero también dio a conocer otros casos de inmigrantes que sufrieron detenciones similares, como los señores Santos Jacinto Cortez, y Eugenio Aldeuzar. Ambos fueron detenidos cuando conducían sin cometer infracciones aparentes, según Valdés.

"El sheriff de Collier, Don Hunter, ha dicho en repetidas ocasiones que no tolerará esta clase de detenciones injustificadas, pero no es cierto, siguen ocurriendo", dijo Valdés. "No son todos los oficiales, pero hay unos cuantos que sí detienen a conductores que se ven inmigrantes".

Pidió a los inmigrantes que hayan sufrido este tipo de detenciones que se comuniquen con él, al teléfono 239-537-1032 (en Naples, Florida), para iniciar una investigación. "Hasta ahora sabemos de tres casos. Estamos seguros que hay más", dijo.

Aclaró que no busca defender a infractores. "Si alguien viola una ley que lo detengan y lo infraccionen. Pero que no lo paren por parecer extranjero", exigió.

En 2006, unos 32 millones de personas en Estados Unidos han sido víctimas de esta clase de racismo de parte de policías, según Aministía Internacional, citada por el Centro de Alternativas Políticas. (www.stateaction.org).

Un reporte del Departamento de Justicia de Estados Unidos (citado por el Centro) encontró que los policías detuvieron al 22 por ciento de los conductores de raza negra y al 17 por ciento de los hispanos. En contraste, sólo el 8 por ciento de los conductores anglosajones fueron detenidos.

Nosotros tratamos de comunicarnos con la Oficina del Sheriff del Condado Collier para pedir su punto de vista, sobre todo en el caso de la detención del Sr. Ramírez.

Envié varios e-mails a los departamentos de Prensa y de Asuntos Minoritarios del Sheriff de Collier.

Después de rebotarse mis mensajes entre varios funcionarios, como si fuera una "papa caliente", al fin una vocera, Jamie Mosbach me llamó prometiendo enviarme su declaración "oficial".

Yo, por supuesto, le creí. Eso fue el 14 de abril.

El 30 de abril le volví a enviar un correo, diciéndole que estaba esperando la declaración al respecto.

...Y todavía sigo esperando. (www.cesarfernando.com)

Tuesday, June 03, 2008

Desengáñese: Estados Unidos no es para todos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida-- El mexicano Héctor Salinas explicó la razón que lo impulsó a emigrar: Escaso salario, que no le alcanzaba ni siquiera "para pagar el alquiler", mucho menos para sostener a su familia.

Por eso, mejor decidió hacer las maletas y emigrar.

¿A dónde se fue el inmigrante mexicano? ¿A qué ciudad o estado de Estados Unidos? ¿A Texas? ¿A Florida?

Pues no: Héctor decidió emigrar a México... desde Estados Unidos.

Había estado trabajando años en Florida, pero al final se dio cuenta que no conseguía progresar.

Su historia (que se publicó días atrás en el periódico The Miami Herald) se repite cada vez más en varias partes de Estados Unidos.

Ya no solamente es la psicosis de ser detenido por el Servicio de Inmigración, o las trabas legales que les imponen a los inmigrantes a trabajar las causas de que muchos "paisanos" se regresen: También es la falta de dinero, aunque no lo crea.

Y es que con la crisis económica que está padeciendo Estados Unidos en la industria de la construcción, los primeros afectados son los inmigrantes, que dependen de esos empleos.

¿Dejar Estados Unidos, la "Tierra de las Oportunidades"? ¿Regresarse a América Latina, de donde salieron precisamente buscando esas oportunidades?

Suena ilógico. Sobre todo porque diariamente, miles de latinoamericanos están haciendo las maletas e iniciando el viaje rumbo al norte. Legal o ilegalmente.

Pero a muchos de los inmigrantes que planean emigrar a Estados Unidos se les escapa una verdad: "El Sueño Americano" no es para todos.

Más bien, Estados Unidos no es para todos, contra lo que nos hagan creer los medios y algunos "paisanos" presumidos.

A veces son razones sencillas las que llevan a los inmigrantes a regresarse a sus países, como el simple hecho de que no "se hallaron" en Estados Unidos.

Y esto no es necesariamente malo. Simplemente, cada persona tiene distintas aspiraciones, gustos y disgustos. Y Estados Unidos, como cualquier país, tiene puntos positivos, pero también muchos puntos negativos, que no todos sobrellevamos igual.

(Supongo que igual pasará a algunos inmigrantes que no se adaptan a vivir en México, Francia o Canadá, pese a las bondades de cada país)

Por ejemplo, algunos inconvenientes de la vida en Estados Unidos, a los que los inmigrantes latinoamericanos debemos adaptarnos son el ritmo de vida, las distancias enormes, las excesivas regulaciones, la histeria antiterrotista, la mojigateria e intolerancia oficial, la cultura del consumo material, la falta de seguridad médica y la falta de estabilidad sindical. Entre muchas otras peores, como la falta de documentos (o la enorme dificultad para conseguirlos).

Cosas que a veces tomamos con una garantía en América Latina, aquí nomás no existen.

(Olvídese de tener problemas con los "gringos". La inmensa mayoría de los inmigrantes poco se rozan con los anglosajones, y viven en cambio en una "burbuja" compuesta por "paisanos". Y la mayoría de los problemas que tienen o los episodios de discriminación que sufren son causados por otros "paisanos", desafortunadamente.)

Cierto, hay inmigrantes a los que no les importan esos inconvenientes, al contrario: Los consideran alicientes para progresar, e incluso prosperan y florecen en Estados Unidos, pese a las limitantes. O quizá precisamente gracias a ellos.

Pero también he conocido gente que se marcha deprimida de regreso a sus países de origen, decepcionada porque Estados Unidos no era lo que ellos se imaginaban, ni lo que les contaron sus amigos "paisanos".

Se sienten fracasados, derrotados por no haber podido "hacerla" aquí.

Bueno, no debería de ser así. Quizá ellos no están hechos para Estados Unidos. O Estados Unidos no está hecho para ellos. Puede ocurrir.

Quizá no deben buscar el "Sueño Americano", sino "El Sueño Ruso", o "El Sueño Brasileño", o "El Sueño Chino".

O tal vez deberían tratar de "reencontrar" "El Sueño Mexicano", o "El Sueño Salvadoreño", o "El Sueño Colombiano".

Por lo menos, se dan cuenta de que "El Sueño Americano" no es para ellos. Y eso ya es ganancia. (www.cesarfernando.com)

Thursday, May 29, 2008

Mexicanos: ¿Los que menos se asimilan en Estados Unidos?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida — Ahora resulta que ni los mexicanos, ni los salvadoreños nos “asimilamos” a la vida en Estados Unidos.

Según un reporte de una organización llamada The Manhattan Institute for Policy Research (El Instituto de Investigación de Políticas de Manhattan ), los inmigrantes de hoy en día se están asimilando a la vida de Estados Unidos igual de rápido o más que los del pasado.

Todos los inmigrantes, excepto (¡claro!) los latinoamericanos. Y en especial, los mexicanos y salvadoreños.

(Casualmente, los inmigrantes más numerosos.)

El reporte muestras varias tablas con tres índices de “asimilación”: Económica, cultural y cívica. En los tres, los mexicanos y salvadoreños quedan en los últimos lugares.

Según el estudio, hasta los inmigrantes de La India se integran mejor que nosotros a Estados Unidos.

Como dato curioso, el reporte también incluye a otros inmigrantes latinos, como cubanos y dominicanos, quienes (según las tablas) se asimilan mucho más que otros extranjeros.

Por ejemplo, en 2006 los extranjeros que mejor se asimilaron económicamente (es decir, que ganan salarios similares a los americanos) fueron los canadienses, pero los cubanos estaban a su mismo nivel, igual o por encima de otros inmigrantes considerados “exitosos”, como chinos, coreanos y vietnamitas.

Sin embargo, en el aspecto cívico (es decir, cuántos inmigrantes se han hecho ciudadanos americanos), el primer lugar lo tienen los vietnamitas, seguidos de los filipinos y los coreanos. Los cubanos quedan en cuarto lugar, encima de los canadienses y los indios.

(En último lugar están los mexicanos. Otra vez.)

Pero en la rama de asimilación cultural (o sea, cuántos inmigrantes aprenden el idioma inglés y las costumbres de Estados Unidos), el reporte señala que casi el 100% de los canadienses se adaptan (obvio, son casi idénticos a los americanos), pero en segundo lugar le siguen los dominicanos y los filipinos, con 70% de asimilación, y detrás de ellos, los cubanos y coreanos.

En esta categoría los mexicanos no estamos en último lugar (ese le toca a los chinos y los indios), pero sí en el penúltimo.

Estos resultados, dice el reporte, los sacaron después de analizar los datos del Censo desde 1900.

Bueno, los números son fríos y calculadores (por eso son números). Pero aunque el reporte pudiera sonar deprimente y negativo, creo que aquí caben varias aclaraciones:

¿No es curioso que se diga que los inmigrantes latinoamericanos somos los que menos nos “asimilamos”, siendo que somos los más numerosos? ¿Tendrá qué ver una cosa con la otra?

El reporte lo presentaron como imparcial. Pero no deja de sonar manipulador, porque insinúa a los desinformados que los inmigrantes no queremos asimilarnos. Lo cual no es verdad.

¿Porqué no nos asimilamos, económicamente? ¿Será porque muchos de nosotros no tenemos papeles legales para recibir salarios “decentes” y debemos trabajar en lo que sea?

(Quizá esta sea la enorme diferencia con los cubanos, por ejemplo, que llegan casi con documentos y no tienen tanto problema.)

¿Porqué no nos hacemos ciudadanos? ¿Porque no queremos o porque no nos dejan?
Recuerde que para hacerse ciudadano uno primero debe ser residente...lo cual ahorita les está negado a millones de indocumentados. En su mayoría latinoamericanos.

El reporte está en internet (en inglés) para revisión de todo interesado en http://www.manhattan-institute.org/html/cr_53.htm. Saque usted sus propias conclusiones. (www.cesarfernando.com)

Thursday, May 22, 2008

Tener sangre indígena: La nueva moda en Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- ¿Quiere hacer enojar (pero con ganas) a un mexicano o latinoamericano?

Sencillo: Dígale que tiene sangre india.

O peor aún, dígale que no solo tiene sangre india, sino también la cara.

Parece que muchos latinoamericanos (o la mayoría) nos esforzamos en enterrar y olvidar a nuestros ancestros indígenas, como si nunca hubieran existido, pero al mismo tiempo nos esforzamos en resaltar nuestra ascendencia "europea".

(Aunque tal ascendencia sea sólo una millonésima parte de nuestros genes, o quizá ni siquiera exista. Ya nos encargaremos nosotros de inventarla.)

Lo peor es que, mientras nosotros creemos convencer a los demás con relatos de nuestros linajes cromosomáticos, nuestra cara siempre termina delatándonos.

Lo gracioso es que en el país que siempre hemos considerado campeón mundial del racismo, Estados Unidos, está ocurriendo lo contrario: Cada día mas norteamericanos están escarbando en olvidados archivos genealógicos para encontrar algún ancestro (no importa qué tan alejado) que pueda probar que tienen sangre india. Aunque sea una gota.

Tiempo atrás, la revista Time hizo varios reportajes relatando los casos de gente como Maryann Martin y Aurelius Piper, dos personas de raza negra que llevan años enfrentándose al Buró de Asuntos Indios del gobierno federal de Estados Unidos.

¿El motivo? Quieren que los reconozcan como indígenas nativos.

La Sra. Martin afirma que su madre fue la última sobreviviente de los indios Cahuilla Mission. El gobierno federal le reconoció por fin su "linaje" en 1991.

Pero el Sr. Piper no ha tenido tanta suerte. Él insiste ser el último descendiente de la tribu Golden Hill Paugussett. Hasta se cambió el nombre, y se bautizó Chief Quiet Hawk ("Jefe Halcón Silencioso"). Pero esto no impresionó a los examinadores del Buró de Asuntos Indígenas, quienes niegan que existan documentos que prueben tal linaje. Y en cambio, afirman que el "Jefe Halcón Silencioso" es más bien de raza negra.

¿Porqué ese afán de ser reconocidos como indígenas, se preguntará usted?

Simple y sencillamente por un motivo: Dinero.

El gobierno de Estados Unidos emitió una ley en 1988 que permitía a las tribus indígenas nativas poseer los derechos exclusivo y la explotación de licencias para instalar casinos y casas de juegos.

Y esto abrió la puerta para que más de uno desempolvara sus archivos familiares, y buscara afanosamente aunque fuera una gota de sangre comanche, choctaw o cheroqui que le permitiera sacar el ansiado certificado oficial que constatara su raza indígena.

Una vez obtenido el documento, lo demás es fácil: Sólo esperar a que las empresas de casinos hagan fila frente a su puerta, rogándole asociarse con usted y construírle un casino a cambio de que les permitiera usar su permiso de explotación.

Y es un negociazo: Según la Comisión Indígena de Juegos, existen 400 casinos indios en Estados Unidos, operados por 220 tribus reconocidas por el gobierno, que general ingresos por 18.5 mil millones de dólares al año.

Tan solo los 2,800 miembros de la tribu seminola de Florida, por ejemplo, han obtenido hasta 216 millones de dólares al año en ganancias por sus casinos. A cada miembro de la tribu le corresponde 35 mil dólares en dividendos, según Time.

Además de eso, el gobierno federal ofrece beneficios de salud y otros más a quien sea miembro de una tribu indígena, que no se ofrecen a ciudadanos que no puedan probras ascendencia nativa.

Por eso no es de extrañarse que muchas personas busquen desesperadamente que se les reconozca su "indigenismo". Y recurren a viejos archivos, actas de nacimiento de ancestros y, hoy en día, hasta a pruebas genéticas.

Como los "Freedmen", un grupo de descendientes de esclavos africanos, quienes están enfrascados en una batalla legal con autoridades de las "Cinco Tribus Civilizadas" (Choctaws, chickasaws, creeks, seminoles y cheroquis). Tras la Guerra Civil, estas tribus, que poseían esclavos negros, los liberaron e incluso los hicieron miembros de sus tribus. Pero recientemente, autoridades indígenas decidieron expulsar a los descendientes de estos esclavos por no considerarlos "indígenas reales", sino negros.

Ahora, estos descendientes de esclavos están sometiéndose a pruebas de ADN para probar que sí tienen sangre indígena, por lo que deben ser reconocidos como tales, y no de raza negra como afirman las tribus.

Vaya, incluso el ser indígena se ha vuelto de moda entre el jet-set de Hollywood, y no son pocas las estrellas que presumen abiertamente sus genes nativos.

Y esto incluye a celebridades que uno siempre ha considerado 100 por ciento "gringas" o anglosajonas, pero que en realidad son tan o más mestizos que los mexicanos promedio, como Billy Bob Thornton, Burt Reynolds, Cameron Diaz, Cher, Carmen Electra, Cindy Crawford, Chuck Norris, Heather Locklear, Johnny Depp, Kim Basinger, Quentin Tarantino, Tommy Lee Jones, Teri Hatcher (Lois Lane), Val Kilmer, Lynda Carter, Catherine Bach, y muchas más.

En el pasado, actores como Robert Mitchum y Ava Gardner y cantantes como Elvis Presley y Johnny Cash también son reconocidos como mestizos, descendientes de indígenas y europeos.

Pero en América Latina la cosa es muy distinta. Y ser indígena (aunque sea en parte) aún es considerado vergonzoso para muchos.

Parte del problema estriba en que los gobiernos latinoamericanos no han considerado otorgar beneficios especiales a los nativos. Al menos no al nivel que ocurre en Estados Unidos, donde existe una especie de vergüenza por el trato que se les dio en el pasado y tratan de arreglarlo con dinero.

Quizá la cosa cambie, y más latinoamericanos asuman con orgullo su "indigenismo" o "mestizaje" cuando vean que trae beneficios.

Como licencias para abrir casinos. Entonces sí, hasta con gusto vamos a gritar que "somos indios". (www.cesarfernando.com)

Sunday, May 18, 2008

Indocumentados construían cárcel en Florida

"Vergonzoso". Así fue como describió el sheriff del Condado Lee, Mike Scott, la detención de 25 indocumentados que trabajaban en la construcción de la nueva cárcel del condado, en Fort Myers, días atrás.

Scott no calificaba de vergonzoso el hecho de que los indocumentados estuvieran trabajando en el corazón de la seguridad local, sino que no los hubieran detectado antes.

Una de las empresas subcontratistas parece que fue la responsable de la contratación.

¿Les estaban pagando el salario justo a estos trabajadores, o les pagaban menos, como muchos antiinmigrantes acusan, "compitiendo injustamente con ciudadanos"?

Faltaría esperar si de verdad llega una oleada de ciudadanos americanos que se pondrán en fila para ocupar esos puestos, como muchos extremistas afirman.

Saturday, May 17, 2008

Las excursiones de escuelas en Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Recuerdo que cuando estaba en la escuela primaria, en Tampico, los días pasaban largos e idénticos: La maestra llegaba, nos pedía que abriéramos el libro en tal o cual lección, leía un momento, o nos ponía a leer en voz alta a cada uno. Luego copiábamos o recibíamos dictado, salíamos al recreo, y de nuevo lo mismo.

(Eso, por no mencionar las horrendas e inútiles "planas" que teníamos que hacer, hoja, tras hoja, tras hoja.)

Cada día era la misma sucesión de eventos, hora tras hora.

La única vez que recuerdo que nos llevaron de excursión a algún lado, fue a visitar un periódico. Recuerdo que yo estaba muy emocionado (¿"deja vu?"). Pero desafortunadamente, ese preciso día me enfermé del estómago y no pude asistir.

Al día siguiente me morí de envidia al ver la foto de mi grupo publicada en el periódico, parados junto a la máquina rotativa.

¡Y yo no estaba allí!

(Años más tarde me pude desquitar y con creces, tras las largas horas que pasaba en las madrugadas entre rotativas y prensas esperando revisar las últimas secciones del periódico donde fui jefe de redacción. Y quedé vacunado de visitar periódicos.)

Pero volviendo a las escuelas públicas de México: no sé si los sistemas hayan cambiado. Espero que sí. Mis últimas experiencias fueron hace treinta años.

Hoy en día, ya padre de familia y en otro país, me vinieron a la mente esos recuerdos escolares.

Mis hijo César, de 12 años, está en sexto grado, y Eric de casi 4, está en prekínder. Y ya han tenido muchas más experiencias en excursiones escolares de las que yo jamás tuve en toda mi vida.

Entre ellas, viajes, visitas a empresas, a parques, y a no sé qué tanto. Y todo dentro de los horario escolares, como parte de la "instrucción".

Las escuelas en Estados Unidos enfatizan mucho las experiencias fuera de los salones, en el mundo "real". Y eso hacen también hasta las guarderías de niños más pequeños.

Mi hijo Eric, por ejemplo, no lleva ni un año en prekínder, y ya ha ido de visita a parques, piscinas, excursiones, a visitar la estación de bomberos, a ver un juego al estadio de béisbol (donde comió el tradicional "perro caliente" con la consabida coca-cola), a festivales con payasos y magos, y hasta un paseo en un restaurante ubicado dentro de un bote de vapor, de esos estilo Nuevo Orléans y del Mississippi.

La semana entrante irá de excursión "escolar" a un parque acuático donde hay piscinas y una nueva resbaladilla.

César, mi hijo mayor, con sus más de seis años de experiencia escolar, ha ido a más eventos que la mayoría de los mexicanos de mi generación. Hace meses lo llevaron de "viaje de estudios" a SeaWorld. (????)

Eso por no mencionar las incontables veces en que han ido a visitar las escuelas oficiales de la Policía y del sheriff del Condado, a enseñar sus patrullas, sus equipos de salvación, y hasta sus escuadrones caninos.

Leo en el periódico de hoy que ayer hicieron una exposición sobre Egipto en una escuela primaria local, y a alguien se le ocurrió llevar ¡un camello vivo!

Yo sé que lo primero que uno pensaría es que la diferencia de las experiencias entre los escolares mexicanos y los norteamericanos es el dinero: Uno, país rico, con recursos hasta para desperdiciar; el otro, país pobre, que todavía no puede cubrir necesidades básicas.

Quizá sea cierto. El dinero es una enorme diferencia.

Pero no se necesita tener montones de dinero para llevar a niños a excursiones. Y casi todas las organizaciones, empresas y parques ofrecen entradas gratis o a muy bajo costo para escuelas.

Yo creo que aquí la diferencia está en la perspectiva. Los gringos tienen un dicho muy curioso: "Don't tell me, show me" ("No me lo platiques, múestramelo"). Para ellos, las experiencias de la vida diaria son tan o más importantes que lo que uno puede leer en los libros o aprenderse de memoria.

En contraste, el sistema educativo mexicano enfratiza más en la teoría. O al menos así era en mis tiempos.

Hay quienes argumentan que los escolares americanos no reciben una educación "integral". Salen como expertos de un tema concreto, pero ignorantes en cultura general (sobre todo fuera de sus fronteras). A diferencia de México, donde egresamos con una cultura general más amplia, pero adolecemos en especialización.

No sabría decir si un sistema es mejor o peor que el otro. Eso lo tendrían que debatir los educatores, pedagogos, psicólogos y expertos. Y ni aún ellos se ponen de acuerdo.

Se dice que las comparaciones son odiosas. Pero yo siempre he insistido que lo que son odiosas son las diferencias. (www.cesarfernando.com)

Friday, May 16, 2008

The dangerous "M" Word

Cesar Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida — Mr. Manfred Rosenow is an immigration lawyer who writes for the Miami El Nuevo Herald newspaper. He is well-known, not only on "the other" coast, but nationwide.

I read his column once in a while, and one of the things I have found most interesting, is how Mr. Rosenow spends space and ink to "scold" (sometimes half-joking) some of his readers.

One of the common reasons for this is if someone makes the mistake to start his or her letter like this: "I am a Cuban (or Colombian, or Venezuelan), who naturalized as American citizen"...

Mr. Rosenow immediately scolds the reader: "If you became an American citizen, you already sworn allegiance to your new country", he says more or less. "You stopped being Cuban (or Colombian, or Mexican) once you naturalized as a U.S. citizen".

I can't (nor want) to argue with Mr. Rosenow in a subject where he is an expert and I am so ignorant about. Besides, I perfectly understand his perspective. The law is very clear.

But I also understand why immigrants' minds slip so much sometimes on this cases, especially the elderly.

Despite the good wishes from people like Mr. Rosenow, the force of habit weighs more than any naturalization certificate, for better or worse.

For example, more than once I have seen how American-born-and-raised citizens —with ancestors who have lived in this country for many generations— are treated as "aliens".

Specifically, Hispanic-Americans.

It doesn't matter how "Americans" they are or feel, nor how perfect English they speak: For the average "Gringo", they'll always be "Mexicans".

It doesn't matter if the great-great-great-grandparents of these Americans arrived to Texas, California, Arizona or New Mexico decades before the Mayflower pilgrims left England: For the rest of the country, these people will always be "foreigners".

(Some extremists even accuse them of harboring "dubious loyalties", like the ignorant guy who once tried to justify his racist remarks by saying: "Blood calls".)

To offset this situation, some Hispanics struggle to behave more American than Americans themselves, and even dare to (wrongly) despise people from Latin America, as if they want to prove they are not "the same"... although they look identical

Even so, there will always be someone who will shout in their faces: "Go back to your country" and "leave America for Americans".

It doesn't matter what we do or not, we'll always be "Mexicans" (or "Cubans", or "Colombians", or even "Puerto Ricans").

Now, if we Hispanics accept those labels and embrace our "Hispanism" proudly, and stop naming ourselves plain "Americans" to become "Mexican-Americans", or "Cuban-Americans", as they always are calling us... then things will get worse.

Because extremists will tell us: "Aha! You see? This proves you don't want to assimilate, nor you want to become 'Real Americans'!"

In this sense, the wo